El jueves 2 de octubre, La Casa de la Luz de Simon (Madrid) se convirtió en el escenario de una nueva edición del trendFEST, el evento de AMBIT comisariado por Futurea dedicado al color, la materialidad y los acabados.



El encuentro sirvió para explorar los lenguajes cromáticos, materiales y acabados (CMF) que marcarán el diseño en los próximos años a través de la presentación del informe de tendencias CMF 2025 elaborado por Futurea. Marta Hernández, Communication specialist en Simon y Joaquim Solana, clúster manager en AMBIT, fueron los responsables de introducir la sesión.

Seguidamente, Pepa Casado y Lucía Marín, fundadora e investigadora de Futurea, respectivamente, compartieron las claves del informe de tendencias, dividido en tres grandes bloques: Birth, Intention y Death.

BIRTH: volver al origen

Esta tendencia propone un regreso a lo esencial, a lo natural y a lo humano como reacción al exceso de lo digital. Birth celebra la imperfección, la calidez y la textura frente a la uniformidad tecnológica. La paleta de colores que la define se inspira en los tonos de la carne, la sangre y la piel. Comienza en un neutro apenas perceptible para acabar desplegando una gama de tonos piel, melocotón y carne que evocan calidez, cercanía y contacto humano.

Los materiales recuperan sentidos primarios: el cristal y la resina introducen una dimensión etérea y luminosa a los objetos teñidos en tonalidades rosas. Materiales translúcidos que juegan con la transparencia, la luz y la sombra para crear objetos que parecen suspendidos en un estado líquido.

El mensaje detrás de Birth es claro: en un mundo dominado por la inmediatez y la artificialidad, el diseño evoluciona para generar intimidad y bienestar sensorial.

INTENTION: diseñar con propósito

En un contexto de cambio climático, sobreproducción y crisis de recursos, Intention plantea un diseño más consciente y responsable. Una tendencia que nos sitúa en una nueva era: una en la que ciencia, arte, tecnología y espiritualidad convergen para dar forma a una visión más luminosa, consciente y elevada del mundo.

La paleta de Intention es etérea, cerebral y expansiva. Colores que parecen levitar entre lo físico y lo intangible. Comienza con tonos claros y aireados (como rosas difuminados, lilas vaporosos y azules ópticos) que evocan pensamiento, percepción y apertura mental. A esto se suman matices minerales y orgánicos como el aguamarina, el jade o el azul profundo, que aportan calma, sabiduría y equilibrio.

A nivel material, esta tendencia explora nuevas familias de materiales regenerativos, biobasados o reciclados: aquí, el residuo deja de ser un problema individual para convertirse en recurso colectivo. Diseñadores, empresas y comunidades encuentran sinergias inesperadas al transformar excedentes industriales en materia prima con valor estético y narrativo.

El acabado acerca el brillo artificial de los diseños tecnológicos al mundo real: materiales que capturan y reflejan la luz de forma suave, casi mágica. Desde textiles con reflejos metalizados sutiles hasta cerámicas esmaltadas o superficies con envoltorios brillantes, el efecto visual evoca las capas tornasoladas de una concha madreperla o el brillo lejano de una atmósfera digital.

Intention habla del diseño como herramienta de transformación social y ecológica. Implica diseñar desde el respeto, con procesos trazables, materiales de bajo impacto y un enfoque más colaborativo e interdependiente.

DEATH: la belleza de la transformación

La tercera tendencia, Death, invita a mirar de frente la idea de lo efímero y lo cambiante. Lejos de ser negativa, esta visión reivindica la muerte como parte natural del ciclo del diseño: todo lo que nace, se transforma.

A nivel CMF, Death se articula a través de una paleta que oscila entre opuestos: del blanco puro y brillante al negro más absoluto, pasando por una rica gama de grises que invitan a combinaciones tonales o contrastes dramáticos. Un marrón frío aporta un anclaje cálido y terroso, que conecta la propuesta con la materia orgánica, con el cuerpo.

Los materiales experimentan con la idea de erosión, desgaste o descomposición: superficies agrietadas, metal patinado, piedra erosionada, vidrio reciclado o resinas translúcidas que revelan su proceso interno.

Esta tendencia encuentra belleza en la entropía, en lo que cambia y se degrada, como símbolo de renovación. Death es, en realidad, una invitación a repensar la permanencia y a aceptar la temporalidad como una forma de sostenibilidad.

Desde el producto hasta la arquitectura, las tres tendencias se pueden traducir en estrategias concretas de diseño, innovación y narrativa sensorial, ayudando a las marcas del hábitat a conectar con un usuario cada vez más exigente, informado y emocionalmente consciente.

Durante la charla, Pepa Casado recordó que el CMF (Color, Material, Finish) no es un detalle final del proceso de diseño, sino un lenguaje transversal que expresa la identidad, los valores y las emociones de una marca o proyecto.

Geometría, Color y Sabor

Tras la exposición del informe, el artista visual Javier Riera compartió ejemplos de su trabajo en torno a las relaciones entre geometría y naturaleza, donde la luz se convierte en herramienta de intervención poética sobre el paisaje.

María Lozano, de TheDreamLab, dirigió un taller participativo en el que exploramos la relación emocional con el color. A través de una dinámica interactiva en tiempo real, utilizando el teléfono, creamos un mapa colectivo cromático-emocional, revelando patrones, contradicciones y sorpresas.

Finalmente, despedimos la jornada llena de inspiración y color con una experiencia gastronómica única: el equipo creativo de Fondo Supper Club transformó los conceptos de color y tendencias CMF en una propuesta comestible e instalaciones sensoriales llenas de sorpresas. Una demostración de que el color, los materiales y los acabados no solo sirven para crear productos, sino que crean auténticas experiencias.