Celebramos una nueva trendsTALK en las instalaciones de Gunni&Trentino en Barcelona, donde Pepa Casado nos explicó las tendencias más destacadas de la Milan Design Week 2025: desde un mobiliario que apuesta por lo esencial hasta propuestas de iluminación basadas en la narrativa, pasando por espacios expositivos que revelan un creciente protagonismo de las grandes marcas de moda. Más allá del producto, el encuentro humano vuelve a posicionarse como el verdadero valor diferencial de la feria.

En el evento, celebrado el 15 de mayo en la Flagship Store Barcelona de Gunni&Trentino, la investigadora de tendencias del trendsCLUB presentó un nuevo informe sobre las tendencias de la semana grande del diseño. En el apartado de mobiliario, la edición 2025 de la Milan Design Week puso el foco en piezas que priorizan la versatilidad y la capacidad de adaptarse con agilidad a espacios en constante cambio, respondiendo a un estilo de vida cada vez más dinámico y flexible. Los materiales ultra suaves y altamente táctiles dominaron muchas de las propuestas, aportando una dimensión sensorial que invita al disfrute y a la conexión emocional con los objetos. Estas texturas, lejos de ser solo una elección estética, funcionan como parte de una narrativa que celebra el confort y la experiencia cotidiana. En contraste, las narrativas sostenibles, tan presentes en otras ediciones, parecieron diluirse este año, relegadas en muchos casos a un segundo plano o directamente ausentes en los discursos de marca.

En cuanto a la iluminación, en Euroluce 2025 la luz se consolidó como una herramienta expresiva y narrativa, más allá de su función técnica. Muchos proyectos apostaron por una iluminación emocional, capaz de transformar los espacios y generar atmósferas cambiantes mediante juegos de intensidad, color y movimiento. La tecnología estuvo presente, pero de forma sutil, al servicio de la experiencia y con un enfoque más poético que espectacular. Se vio una clara preferencia por luminarias escultóricas, con formas orgánicas y materiales cálidos que dialogan con la arquitectura interior y exterior. En general, las propuestas exploraron cómo la luz puede contar historias, activar emociones y crear vínculos más íntimos entre el usuario y su entorno.

Por último, Fuorisalone 2025 destacó una vez por su riqueza expositiva y por la consolidación de nuevas formas de narrar el diseño, más centradas en la experiencia que en el producto. Una de las tendencias más claras fue la creación de espacios concebidos como “momentos de pausa”, donde el visitante podía detenerse, respirar y conectar de forma más profunda con la propuesta. Estas instalaciones, cuidadosamente diseñadas, actuaban como refugios sensoriales frente al vértigo de la semana, poniendo en valor la quietud y la presencia. A su vez, las experiencias inmersivas se afianzaron como estrategia clave: entornos envolventes, elementos táctiles, lumínicos y sonoros que apelaban a una percepción multisensorial, invitando a vivir el diseño desde el cuerpo y no solo desde la vista. Ambas aproximaciones reflejan una voluntad de generar vínculos más emocionales y duraderos con el público, en un contexto donde la atención es limitada y lo que realmente permanece es aquello que se siente.

Para finalizar, los asistentes disfrutamos de un aperitivo y de la muestra de varias piezas que ilustran las tendencias analizadas.