Organizamos una visita al premiado hotel en la que no quedó ni un rincón por conocer. Natali Canas y Oliver Franz Schmidt, cofundadores de El Equipo Creativo, nos guiaron por el Kimpton Vividora de Barcelona, desvelándonos todos los detalles de su diseño.

Junto a un grupo de empresas y estudios que participaron en la actividad, realizamos el recorrido natural del hotel, desde la calle hasta el rooftop, pudiendo ver incluso una de las suites. El estilo de vida de Barcelona ha sido el hilo conductor para crear el concepto de diseño, un ambiente chic y alegre, tradicional y moderno al mismo tiempo. La experiencia local es un aspecto distintivo de los hoteles de la cadena Kimpton, promoviendo una conexión cercana con la ciudad y sus habitantes. Por ello, los espacios creados invitan a huéspedes y ciudadanos a interactuar, como en el café Got, situado a pie de calle y con una gran fachada abierta a la ciudad.

Con un enfoque contemporáneo, El Equipo Creativo utiliza elementos artesanales, cerámica colorida, marcas y piezas autóctonas de arte en todo el hotel, creando una atmósfera unificada en todo el edificio.

La recepción se sitúa en el entresuelo, desde la que es posible asomarse a Got y al lobby, recibiendo luz natural de los ventanales de la calle que unifican estos dos espacios.

Siguiendo el recorrido subimos hasta el restaurante Fauna, en el segundo nivel, y nos encontramos con un espacio casi doméstico, una réplica de un comedor burgués típico barcelonés, con celosías de madera, mosaico hidráulico y techos pintados a mano. Un espacio que supuso un reto en cuanto a acústica y que se supo resolver de forma magistral integrando paneles acústicos en los techos decorados artesanalmente.

En las habitaciones destaca el uso de la combinación de colores terracota y azules, reflejo de los colores de la ciudad. El juego con estos contrastes se percibe también en los materiales, cueros cálidos para los cabeceros, y cerámicas más frías para la zona de baño.

El rooftop, desde el que se puede disfrutar de una vista espléndida del Barrio Gótico de Barcelona, es el cierre del círculo, el punto final de un proyecto redondo y coherente consigo mismo.

Al final de la visita, compartimos juntos un aperitivo en el restaurante Fauna.